Primaria

El niño consolida su propia identidad y toma conciencia de sus capacidades y de sus limitaciones. La valoración que el niño hace de sí mismo es el motor del propio comportamiento y del aprendizaje. El educador le transmite confianza y seguridad emocional, que son la base de su autoestima. En un contexto de afecto y consideración, los retos, los esfuerzos, las normas y las exigencias que todo aprendizaje comporta adquieren un valor educativo positivo. Un niño que se siente querido aprende, y aprende a querer.